martes, febrero 10, 2026
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“A las buenas o a las malas”: el ultimátum que amenaza la subsistencia de centenares de familias en Pasto

La pugna por el espacio público en Pasto alcanzó un nivel crítico mientras la administración del alcalde Nicolás Toro intensifica los operativos de desalojo. Los vendedores informales se revelan como un gremio que lucha por su subsistencia diaria, mayoritariamente compuesto por madres cabeza de familia. María Elizabeth Nupán, presidenta del Sindicato de Vendedores Ambulantes (SIVEAM), desmintió enfáticamente la narrativa de que la informalidad genera altos ingresos, exponiendo que, en realidad, muchas familias sobreviven con ganancias de apenas $10.000 pesos cada tres días. Ante la inviabilidad de las alternativas oficiales, que solo 40 de 900 vendedores caracterizados aceptaron, el gremio anuncia su resistencia ante el ultimátum de irse «a las buenas o a las malas» antes del primero de noviembre.

La informalidad: Una necesidad imperiosa, no una elección

El centro de Pasto, particularmente en las calles 16, 17 y la carrera 23, se convirtió en un «espacio vivo» donde la economía y la cultura de la subsistencia convergen. Para los vendedores informales, estas calles representan un refugio esencial ante el desempleo y la escasez de oportunidades. María Elizabeth Nupán, quien lleva casi 20 años en la calle vendiendo fruta y verdura, subraya que la informalidad no es una elección, sino una necesidad. El gremio de vendedores de carreta, al que Nupán representa, está compuesto en un 95% por mujeres que dependen de la actividad diaria para cubrir el arriendo, el estudio y todas las necesidades de sus hogares, pues carecen de un empleo fijo o casa propia.

La realidad económica de este sector contrasta dramáticamente con los rumores ciudadanos que sugieren que los vendedores ganan dos o tres salarios mínimos. Nupán detalló la precariedad: la ganancia puede rondar los 400 mil pesos mensuales, dependiendo de cómo se desarrolle el día a día. Los vendedores manejan la plata como dinero «de bolsillo» y constantemente deben sacar la inversión inicial para reponer el inventario («el plante»).

La doble carga: Operativos y daño reputacional

Las distintas administraciones, según Nupán, siempre han considerado a los vendedores como el «estorbo de la ciudad». Con la llegada del director de Espacio Público, el coronel (r) Carlos Salamanca, se intensificaron los operativos. Salamanca, bajo la premisa de la legalidad y los fallos constitucionales, busca la reconversión y reubicación. Sin embargo, Nupán sostiene que los operativos no son «pedagógicos» y resultan en incautaciones «duras» donde se daña la fruta y se producen confrontaciones con la policía, a veces resultando en golpes y lesionados. El nuevo director incluso aplica el Código de Policía, amenazando con la incautación total de bienes al tercer comparendo.

A la presión policial se suma una campaña de desprestigio que afectó drásticamente la economía informal. La Directora de Plazas de Mercado, Ángela Mafla, impulsó publicidad que no favorecía la venta de productos en la calle. Nupán enfatizó que este ataque ha impactado severamente las ventas, obligándolos a resistir para poder llevar el sustento a casa.

El círculo vicioso de la deuda y los requisitos inalcanzables

La imposibilidad de generar capital suficiente y la necesidad de mantener el «plante» diario empuja a los vendedores a recurrir al sistema de «gota a gota».

La Alcaldía ofreció alternativas formales de crédito, como la posibilidad de reunirse en grupos de cuatro, conseguir un local y recibir un préstamo de cinco millones de pesos a través del Banco Agrario para la estantería. No obstante, el acceso a estas oportunidades formales es casi imposible para el gremio. Para obtener un puesto o un préstamo se deben cumplir alrededor de 15 requisitos, incluyendo el paz y salvo municipal, no tener antecedentes judiciales, entre otros. Gran parte del gremio no puede cumplir estos requisitos debido a antecedentes o problemas jurídicos.

En contraste, el gota a gota ofrece préstamos inmediatos y sin preguntas: «¿Cuánto necesita? Tome $200.000». Esta facilidad, a pesar de las amenazas de los cobradores groseros y la violencia asociada, es la única vía para obtener capital rápidamente. La administración inicialmente prometió préstamos sin intereses, pero luego cambió las condiciones según la representante del sindicato, lo que generó desconfianza.

Diana, una mujer que con su carreta anda por las distintas calles de la ciudad

El rechazo a la reubicación y la petición de un sitio digno

Según los primeros datos que se dieron a conocer en esta situación, de los 900 vendedores caracterizados, solo 40 habrían aceptado las propuestas de la administración, que incluyen unos 20 puestos en plazas de mercado (como El Potrerillo y Lorenzo) o 15 puestos de «ambiente» en el espacio público (arreglo de árboles, pintura).

La gran mayoría rechaza la reubicación porque trasladarse a una plaza con menor flujo de clientes no es una solución, sino un golpe económico que no ataca el problema de fondo. Además, las reubicaciones suelen llevar a los vendedores a sitios con escasa actividad comercial, dificultando su sostenibilidad.

Los vendedores propusieron a la Alcaldía una solución concreta: que les comprara un predio, como en el antiguo DRF, y se los diera en comodato, similar a como operan las plazas de mercado. Incluso ofrecieron su mano de obra para reducir costos. Sin embargo, la Alcaldía rechazó estos sitios, alegando que la comunidad no los quiere.

María Elizabeth Nupán, en su rol de líder, enfrenta consecuencias directas. Su postura de «guerrera» le ha generado enemigos, revelando que recibió dos coronas fúnebres en su casa, un hecho ya denunciado ante la Fiscalía. Este riesgo afecta su vida personal y tranquilidad, manteniéndola en constante expectativa.

El ultimátum y la llamada a la empatía ciudadana

El derecho al trabajo y el derecho al espacio público se encuentran en un difícil equilibrio. La presidenta Nupán solicitó al alcalde Nicolás Toro que haga un esfuerzo por proporcionarles un sitio digno de trabajo. Prometió que si se les proporciona ese sitio, se irían «con ojos cerrados», pues su deseo no es invadir, sino asegurar una vida digna.

La administración, que se mantiene estricta en la aplicación de la ley, ha dejado claro que si los vendedores se niegan a las ofertas, el municipio no puede simplemente «decir sí a todo». El director de Espacio Público advirtió la fecha límite para la movilización: el primero de noviembre, cuando los vendedores tendrán que irse «a las buenas o a las malas».

El sindicato pide a la ciudadanía entender que su trabajo es digno y que no están en el espacio público haciendo maldades o vendiendo estupefacientes. Claman por empatía y por la consideración de su necesidad de llevar el día a día a sus hogares.

El desafío de Pasto, al igual que en otras ciudades latinoamericanas como Bogotá, Medellín o Trujillo, reside en si la recuperación del espacio público se traduce en una transformación social o simplemente en el despojo de los más vulnerables. Las soluciones implementadas, que han fallado en abordar la desigualdad social y la falta de empleo digno, han resultado insuficientes, como demuestra el bajo nivel de aceptación de las propuestas formales. La verdadera prueba para la Alcaldía de Pasto será si logra ir más allá de los operativos y los discursos de orden para construir políticas inclusivas y participativas que garanticen un lugar digno a quienes, por necesidad, hacen de la calle su única fuente de sustento.

Escuche el siguiente podcast en un diálogo realizado por estudiantes de Trabajo Social y producido por el Programa de Comunicación Social, con la representante de los carreteros de Pasto:


Felipe Andrés Criollo
Felipe Andrés Criollohttps://elradardelsol.com
Comunicador Social - Periodista, Especialista en Pedagogía de la Virtualidad, Maestrante en Pedagogía Social. Docente universitario. Correo: crifean@gmail.com - Director de El Radar del Sol, medio digital.
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1 COMENTARIO

  1. Es una brutalidad lo que pretende hacer los de dirección de espacio público
    Estamos finalizando fin de año 2025
    Con la falta de cumplimiento de espacio público con los vendedores de fruta
    Les Disen una cosa y salen con otra cosa
    Son vendedores que necesitan llegar el sustento diario
    Les prometen trabajo y está es la hora que aún no an dentrado ha trabajar
    En cuestiones de puestos en el mercado
    No los hay son puestos que no son viables para ventas se mueren de hambre o acaban con el poco emprendimiento que tienen
    Sobre plata que ofrece la alcaldía
    Para obtener un préstamo le piden un pocoton de papel que la mayoría no los tienen
    En mi cuestio de mi opinión dejé los de perseguir los son personas que necesitan

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