Un inicio fulminante del Deportivo Pasto y una expulsión clave condenaron a un Millonarios desordenado, que suma su cuarta derrota consecutiva y profundiza su crisis futbolística.
Desde muy temprano, el partido se le puso cuesta arriba a Millonarios. El primer gol del Deportivo Pasto llegó apenas a los cuatro minutos, obra de Yeiler Góez, tras una asistencia de Andrey Estupiñán, golpeando de entrada el planteamiento del equipo embajador. A partir de ese momento, el juego se tornó tenso y cortado, con numerosas faltas y tarjetas amarillas, especialmente para el conjunto visitante, reflejo de la intensidad con la que se disputaba cada balón.
Millonarios logró reaccionar gracias a un gol de penal convertido por Contreras al minuto 30, que devolvió momentáneamente la esperanza y puso el marcador en igualdad. Sin embargo, el panorama volvió a complicarse seriamente con la expulsión de Mateo García al 45+1’, una acción que condicionó por completo el desarrollo del partido. Jugar con un hombre menos, y además con un plantel conformado en gran parte por jóvenes, hizo que el equipo tuviera enormes dificultades para sostener el ritmo y el orden táctico.
En el segundo tiempo, el partido fue muy disputado, con momentos de alta tensión e incluso un cruce fuerte entre jugadores que evidenció lo reñido del encuentro. Aun así, fue un duelo intenso y atractivo para el espectador. Cabe destacar el regreso de Andrés Llinás en la zaga defensiva, tras casi seis meses de recuperación. Aunque su presencia fue importante, se le notó falto de ritmo competitivo y terminó saliendo al inicio de la segunda parte.
La entrada de Falcao ilusionó a la afición, que celebró verlo nuevamente en cancha. Sin embargo, considero que le faltó mayor movilidad y participación en el juego. En general, el planteamiento táctico dejó muchas dudas. A mi juicio, Hernán Torres no supo mover bien el equipo, y las decisiones desde el banco no lograron cambiar el rumbo del partido.
El golpe final llegó al minuto 78, cuando Andrey Estupiñán marcó el 2-1 definitivo para el Deportivo Pasto, sellando una victoria merecida. Es justo felicitar al equipo local: mostró un conjunto bien parado, con una defensa sólida, un arquero seguro y un cuerpo técnico que supo leer el partido. Su hinchada fue ejemplar, alentando de principio a fin, celebrando cada jugada y manteniendo el respeto, en un ambiente de auténtica fiesta futbolera.

En contraste, Millonarios sigue pagando caro su mal momento deportivo. El arquero ha venido mostrando un rendimiento bajo desde hace varios partidos, lo que se ha convertido en una desventaja constante. Además, el equipo acumula cuatro derrotas consecutivas, generando frustración y decepción en la hinchada. Se esperaba mucho más: hay fallas repetidas, poca comunicación en el campo y desorden en los movimientos, especialmente cuando el equipo necesita adelantar líneas y acompañar el ataque.
Fue un partido que dejó sensaciones encontradas, pero sobre todo una profunda decepción para Millonarios, que necesita cambios urgentes si quiere recuperar su nivel competitivo. Frente a un Pasto que se ubica en la cima de la tabla de posiciones.



