martes, febrero 10, 2026
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Petro y Trump: Un encuentro estratégico en la Casa Blanca tras meses de hostilidad

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ingresó este martes a la Casa Blanca para su primer encuentro oficial con el mandatario estadounidense, Donald Trump, marcando un hito en una relación bilateral que ha atravesado meses de fricciones y ataques públicos. La cita, que inició a las 11:05 a.m. en el Despacho Oval, busca estabilizar una alianza estratégica que tambaleó tras la revocación de visas a la delegación colombiana y acusaciones directas de Trump hacia Petro sobre su papel en el narcotráfico. Bajo un fuerte dispositivo de seguridad y precedido por la extradición de un peligroso capo criminal, ambos líderes intentan ahora encontrar un terreno común en materia de seguridad y economía.

Un arranque marcado por la extradición y la familia

La jornada de Gustavo Petro en Washington comenzó con un gesto contundente hacia la administración Trump: la extradición de Andrés Felipe Marín, alias «Pipe Tuluá», líder de una de las organizaciones criminales más sanguinarias del Valle del Cauca. El operativo, que requirió el despliegue de 70 hombres, tanques y drones en la madrugada del martes, envió a Marín a responder ante una corte en Texas por delitos de narcotráfico. Este movimiento refuerza la postura de Petro, quien ha extraditado a 810 ciudadanos colombianos desde que asumió el poder, manteniendo una cooperación histórica con Estados Unidos pese a las diferencias ideológicas.

Antes de cruzar el umbral del ala oeste, Petro se mostró cercano a su círculo íntimo, compartiendo una fotografía en redes sociales con su hija Andrea, su nuera Maira y su nieta de dos meses, Mailé, a quien conoció en la capital estadounidense. El mandatario colombiano enfatizó que su familia lo acompaña con «amor» en una agenda que prioriza «la vida y la paz» en la lucha contra las drogas. Además, Petro defendió su compromiso personal en este combate, recordando a los periodistas que la mayoría de sus hijos se encuentran en el exilio debido a su lucha frontal contra el tráfico de estupefacientes.

El Despacho Oval: Rostros clave en la mesa

La reunión inició puntualmente bajo la mirada de la Guardia de Honor de los Estados Unidos y un camino de banderas que recibieron al jefe de Estado colombiano. En el interior del Despacho Oval, la delegación colombiana estuvo conformada por la canciller Rosa Villavicencio, el embajador en EE. UU. Daniel García-Peña, y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, quien portaba una carpeta con cifras actualizadas sobre la erradicación de cultivos y golpes al narcotráfico.

Por parte del gobierno estadounidense, Trump se rodeó de figuras de alto peso político: el vicepresidente J.D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Guerra Pete Hegseth, y el senador republicano colombo-estadounidense Bernie Moreno. Aunque la cita se planteó como cerrada a la prensa, la atmósfera estuvo cargada por las declaraciones previas de Trump, quien irónicamente señaló que Petro «cambió mucho su actitud» y se volvió «muy amable» tras la reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela.

El peso de la historia y las tensiones recientes

La relación entre ambos mandatarios ha sido, hasta hoy, una de las más turbulentas en décadas. En septiembre pasado, Washington canceló la visa de Petro tras un discurso en Nueva York donde criticó el rol de EE. UU. en la guerra de Gaza, calificando sus palabras como «incendiarias». Además, el Departamento del Tesoro incluyó a familiares y funcionarios cercanos a Petro en la «Lista Clinton», vinculándolos presuntamente con el narcotráfico.

El punto más crítico ocurrió cuando Trump sugirió que una operación militar similar a la realizada en Caracas contra Maduro podría ser aplicable en Colombia, a lo que Petro respondió invocando su pasado guerrillero y convocando a marchas por la soberanía nacional. Sin embargo, la interdependencia de ambas naciones parece obligar a un entendimiento: Colombia depende de EE. UU. como su primer destino de exportaciones, mientras que Washington necesita a Bogotá para mantener la estabilidad y la operatividad antinarcóticos en el hemisferio occidental.

Expectativas y movilización social

Mientras los líderes dialogaban en Washington, en Bogotá, la Plaza de Bolívar se llenó de simpatizantes que coreaban consignas en apoyo al presidente colombiano y a la soberanía del país. Petro mismo insistió en que esta reunión es una oportunidad para fortalecer una alianza estratégica que, aunque ha visto reducida la ayuda financiera desde los días del Plan Colombia, sigue siendo crucial para la seguridad regional.

La agenda oficial no preveía declaraciones conjuntas inmediatas, dejando cualquier pronunciamiento posterior a una posible intervención de Petro desde la embajada colombiana. Lo que queda claro tras las primeras imágenes de la reunión es que, pese a las sanciones y los choques públicos, Bogotá y Washington han decidido retomar la vía diplomática para abordar el flujo de drogas que, según Trump, sale en «cantidades enormes» desde territorio colombiano.

Este encuentro representa el inicio de una nueva etapa en la que ambos países, descritos por analistas como «condenados a entenderse», ponen a prueba su capacidad de cooperación frente a los desafíos económicos y de seguridad del siglo XXI

Felipe Andrés Criollo
Felipe Andrés Criollohttps://elradardelsol.com
Comunicador Social - Periodista, Especialista en Pedagogía de la Virtualidad, Maestrante en Pedagogía Social. Docente universitario. Correo: crifean@gmail.com - Director de El Radar del Sol, medio digital.
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