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¿Qué está pasando con la ruta El Tambo – El Zanjón? La respuesta va más allá de un parche temporal

La ruta El Tambo – El Zanjón, Nariño, en el sur de Colombia, se ha convertido en uno de los puntos más críticos para el transporte de la región. A lo largo de los años, los problemas viales en esta zona han escalado de críticos a recríticos, afectando no solo a los habitantes de la región, sino también a los miles de conductores que dependen de esta vía para su desplazamiento diario. En un contexto geológico complejo, donde las lluvias intensas son frecuentes y las fallas geológicas constantes, las soluciones «rápidas» y temporales han demostrado ser insuficientes y, en muchos casos, peligrosas.

Los problemas son evidentes. Sectores como la «casa de tabla» y El Diviso muestran una vía en un estado precario, donde la banca de la carretera se encuentra al borde del colapso y el tránsito se reduce a un solo carril, con los riesgos que esto conlleva para la seguridad vial. El contrato millonario de más de 5 mil millones de pesos destinado a la atención de los puntos críticos ha avanzado a un ritmo limitado, con intervenciones que aún se encuentran en fases preliminares, mientras la comunidad sigue sin ver resultados significativos.

Este escenario plantea una pregunta fundamental: ¿por qué, a pesar de la significativa inversión pública, los problemas viales continúan sin una solución efectiva? La respuesta no es simple, pero uno de los principales factores es la falta de un enfoque integral y estructural en el diseño de las intervenciones. La geografía de la zona, caracterizada por una alta vulnerabilidad geotécnica y un clima impredecible, exige soluciones más que temporales, que involucren un diagnóstico exhaustivo, la aplicación de tecnologías avanzadas y un control riguroso en la ejecución de las obras.

No basta con señalar los problemas, sino que es fundamental proponer alternativas y eficaces para transformar esta crisis en una oportunidad de desarrollo y bienestar para la región. Ese es un reto para el alcalde actual que se espera no sea inferior a la expectativa

El contexto actual: una vía en descomposición

La ruta El Tambo – El Zanjón ha sido objeto de atención pública en varias ocasiones debido a sus recurrentes problemas viales, especialmente durante las temporadas de lluvia. Los sectores más afectados, entre ellos el sector de la «casa de tabla» y El Diviso, revelan un panorama desolador. La banca de la carretera, que en algunos tramos se encuentra al borde del colapso, ha reducido el tránsito a un solo carril, lo que aumenta exponencialmente el riesgo de accidentes.

A pesar del contrato de más de 5 mil millones de pesos destinado a la atención de los puntos críticos, los avances en la obra son mínimos y la incertidumbre sobre los plazos de finalización persiste. Las intervenciones iniciales, orientadas a mitigar los deslizamientos de tierra y mejorar la seguridad vial, no han logrado resultados significativos. Uno de los principales problemas radica en que estas intervenciones no han estado acompañadas de un estudio técnico robusto y adecuado, que permita abordar las complejidades del terreno de manera integral.

Lecciones de experiencias exitosas: ¿Qué podemos aprender?

Para enfrentar la crisis vial en la ruta El Tambo – El Zanjón, es fundamental mirar a otras regiones que han enfrentado problemáticas similares y han logrado implementar soluciones estructurales eficaces. Países como Perú y Chile, con territorios de características geológicas y climáticas semejantes, han implementado estrategias innovadoras que podrían ser adaptadas a la realidad local.

Muros de gaviones y terraplenes reforzados: En regiones montañosas, los muros de gaviones (estructuras formadas por redes de alambre rellenas de piedra) se han utilizado con éxito para estabilizar taludes y prevenir deslizamientos. Este tipo de soluciones podría aplicarse en sectores de alto riesgo de la ruta El Tambo – El Zanjón.

Sistemas avanzados de drenaje: En zonas con lluvias constantes, como es el caso de esta región, los sistemas avanzados de drenaje son cruciales. La instalación de drenajes subterráneos y superficiales ayudaría a reducir la acumulación de agua, que es uno de los principales factores que contribuyen a la saturación del terreno y la inestabilidad de la vía.

Tecnología de monitoreo geotécnico: La implementación de sensores en tiempo real para monitorear el movimiento del terreno podría permitir una respuesta rápida ante cualquier deslizamiento o desplazamiento de la tierra, lo que reduciría significativamente el riesgo para los conductores.

Son, entre otras, posibles alternativas a considerar.

La crisis vial en la ruta El Tambo – El Zanjón requiere un enfoque integral, que no solo contemple la solución a los problemas inmediatos, sino que también se enfoque en garantizar la sostenibilidad a largo plazo. A continuación, se detallan las propuestas clave para lograrlo:

  1. Estudio integral del terreno: diagnóstico exhaustivo

El primer paso para una intervención eficaz es realizar un estudio integral del terreno. Este diagnóstico debe incluir:

  • Identificación de zonas de riesgo: Determinar las áreas más vulnerables a deslizamientos y otras fallas geológicas, y crear un mapa de riesgos detallado.
  • Evaluación de la capacidad de drenaje: El estudio debe analizar cómo las lluvias afectan la estabilidad del suelo y proponer soluciones para mejorar el drenaje.
  • Escenarios futuros: Incorporar modelos climáticos para predecir las condiciones futuras del terreno y diseñar soluciones preventivas a largo plazo.
  1. Reestructuración del Proyecto:

El contrato actual debe ser reestructurado para incorporar soluciones estructurales duraderas y adaptadas a las condiciones geológicas de la región. Se debe evidenciar por parte de la Administración Municipal y la veeduría ¿cuáles fueron los compromisos del contratista? y de ser pertinente aplicar las pólizas de anticipo y de calidad del trabajo.

Algunas de las modificaciones clave, si se puede acordar (o de lo contrario se debe generar un nuevo proyecto) incluyen:

  • Incorporación de tecnologías avanzadas: El uso de muros de gaviones, geotextiles para reforzar el suelo y asfaltado especial resistente a la humedad son esenciales para garantizar la estabilidad de la vía.
  • Evaluación de las fases de la obra: Las etapas del proyecto deben incluir un cronograma claro que contemple intervenciones en áreas críticas, como la estabilización de taludes y la implementación de drenajes adecuados.
  1. Supervisión transparente: participación ciudadana y control social

Para garantizar la correcta ejecución del proyecto, es imprescindible establecer mecanismos de control y participación ciudadana, tales como:

  • Fortalecer la veeduría ciudadana: Fortalecer el grupo de seguimiento conformado por la comunidad, con expertos técnicos y autoridades locales para vigilar el avance de las obras.
  • Informes periódicos: Los responsables del proyecto deben rendir cuentas a la ciudadanía mediante informes transparentes sobre el progreso y los problemas encontrados.
  1. Plan de contingencia vial: seguridad provisional

Hasta que las obras estructurales estén finalizadas, se deben implementar medidas de seguridad provisionales, como:

  • Señalización adecuada: Colocar señales claras que alerten a los conductores sobre los puntos críticos y las zonas de riesgo.
  • Refuerzos temporales: Utilizar barreras provisionales para estabilizar la banca de la vía en tramos peligrosos.
  • Controles de tráfico: Realizar operativos de control en horarios de alto tránsito para reducir el riesgo de accidentes.
  1. Alianzas estratégicas: fortalecimiento de capacidades

El éxito de la intervención depende también de la colaboración con expertos y organizaciones que aporten conocimientos técnicos y recursos adicionales:

  • Alianzas con universidades y centros de investigación: La participación de académicos y expertos en ingeniería civil es clave para diseñar soluciones adaptadas a las características geológicas del terreno.
  • Cooperación internacional: Es recomendable buscar asesoría de organismos internacionales y aprender de experiencias exitosas en regiones con condiciones similares.

El futuro de la conectividad regional: un compromiso colectivo

La seguridad vial y la sostenibilidad de la ruta El Tambo – El Zanjón no deben ser solo una preocupación del gobierno o de los contratistas; es una responsabilidad colectiva que involucra a la comunidad, a las instituciones y a los actores privados. Si bien la crisis es grave, también es una oportunidad para repensar cómo abordar los problemas viales en la región y el país, apostando por soluciones estructurales que aseguren el bienestar y el desarrollo de las regiones.

Garantizar una infraestructura vial segura y duradera no solo beneficia a los habitantes de la región, sino que es un motor para el desarrollo económico y social. La inversión de más de 5 mil millones de pesos debe traducirse en soluciones que no solo resuelvan la crisis inmediata, sino que también fortalezcan la conectividad a largo plazo, protejan vidas y contribuyan al crecimiento de las comunidades.

El momento de actuar es ahora. Solo con soluciones estructurales y sostenibles se podrá garantizar que la ruta El Tambo – El Zanjón sea un medio seguro y eficiente de transporte para todos.

Felipe Andrés Criollo
Felipe Andrés Criollohttps://www.elradardelsol.com
Comunicador Social - Periodista, Especialista en Pedagogía de la Virtualidad, Maestrante en Pedagogía Social. Docente universitario. Correo: crifean@gmail.com
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